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31/10/14

Buscando la cumbre, metáfora de la realización

Una nueva imagen en la portada de nuestro blog. ¿Qué podemos ver allí que tenga relación con nuestro mensaje? Hay una visión colmada de metáforas educativas.

En el centro, el hombre, protagonista único del propio proceso de realización, aunque no el único responsable. Pensemos por un momento que toda la pedagogía de la humanidad ha girado, gira y girará, de mejor o peor manera, en torno a la criatura humana que, en sí, es superior a todo el universo, pues puede conocerlo y comprenderlo. Un solo ser humano vale más que todos los planetas, estrellas y galaxias, y que todo lo construido por la humanidad a lo largo de la historia.

La cumbre es el ideal, que en educación es la plena realización de la persona en todas sus dimensiones, en lo individual y en lo comunitario. Desde la cumbre se puede ver la belleza circundante. La persona educada experimenta la hermosura del conocimiento, del horizonte amplio, de las cosas elevadas.

Pero si bien recibimos muchos obsequios, no todo se nos regala. La montaña representa aquello que hay que superar, tanto lo interno como lo externo, para poder llegar al logro del ideal. Las laderas escarpadas que deben franquearse son imagen de las propias limitaciones y las influencias nocivas que nos llegan de otros y del ambiente, y de la natural dificultad del acceso a la verdad, que exige dedicación en el tiempo y fuerza de voluntad.

La mochila del escalador es el bagaje personal de los propios virtudes y defectos, del temperamento, de la sensibilidad, de la historia personal. Hemos de llegar a la cumbre cada uno con el propio equipaje.

¡Qué gran desafío y qué enorme y única aventura es la educación, comenzando por la nuestra!
¡Qué gran vocación la de los educadores que procuran que los a ellos confiados alcancen su propia cima!

5/10/14

Un cuestionario. Docentes mercenarios.

Preguntas para quienes se desempeñan hoy en aulas, escuelas y otras instituciones educativas, frente a grupos humanos conocidos como "los alumnos": ¿qué respuesta auténtica da usted a cada una de las siguientes preguntas?

1) ¿Usted trabaja de docente o es docente?

2) ¿Para usted la docencia es un trabajo o en su trabajo ejerce la docencia?

3) ¿Usted es un trabajador de la educación o es un educador?

4) ¿Usted es docente porque tiene un título o enaltece su título siendo docente?

5) ¿Usted actúa de docente durante su permanencia en la escuela o es docente las 24 horas?

6) ¿Usted falta todo lo que puede o lo más que puede a la escuela, dentro de lo que le permite el marco legal, sin preocuparse por lo que su ausencia pueda provocar a sus colegas, a sus directivos y alumnos, o por el contrario, procura faltar lo menos posible y sólo cuando es necesario porque reconoce que su presencia y acción son importantes, y porque entiende que lo legal no es siempre legítimo y que si bien uno tiene derechos los demás también los tienen y que todos tenemos obligaciones legales y sobre todo morales?

7) ¿Para usted su tarea en la escuela es un rebusque, un extra para engrosar el sueldo, una excusa para tener obra social, feriados y fines de semana, vacaciones un poco más largas; una actividad que puede hacerse a medias ya que no hay tantos controles o, si se la hace mal, nadie se perjudica visiblemente, total qué importa la educación de los alumnos, o usted asume esa tarea con seriedad y honorabilidad, tratando de brindar la mejor formación y brindándose usted como persona, siendo conciente de que su acción tiene consecuencias importantísimas en la formación de los alumnos y en el futuro de la comunidad?

8) ¿Usted trabaja educando o educa trabajando (y también de otras maneras)?

9) Entonces ¿usted es "docente" o es docente?

Muchos "docentes", aunque digan lo contrario, deberían responder a las preguntas con todas las primeras opciones, y ello explica gran parte de la decadencia actual en nuestras escuelas y, en definitiva, de nuestra sociedad. Es la crisis del buen ejemplo, la ausencia de modelos. Los niños, adolescentes y jóvenes, ven con demasiada frecuencia que sus profesores son una calamidad. Para mí son docentes mercenarios.

17/9/14

Tres ideas sobre autoridad


¡Qué gran tema el de la autoridad! ¡Y qué gran crisis la de la autoridad hoy, en dos aspectos:
  1. cuando la autoridad no se ejerce, y
  2. cuando la autoridad se ejerce mal!
¡Cuánta autoridad falta en los hogares y escuelas! ¡Cuánta se usa en beneficio propio!

Por su propia naturaleza la autoridad ordena y es por ello un grande y necesario servicio. El objetivo de ella es el bien común. Sin embargo no es fácil desempeñarse en un puesto de autoridad, porque su ejercicio debe producir en los subordinados la obediencia o, mejor, la lealtad (todo esto, se entiende, en un marco equilibrado de relaciones naturales, no en un contexto de autoritarismo o de dominio).

Son conocidos los casos de los jefes, superiores o rectores, que pretenden ejercer su autoridad desde un despacho o escritorio. En muchas escuelas el rector o director es como un ilustre desconocido, lejano, inaccesible. Como contrapartida se tiene aquel directivo para el que no hay distancias entre el superior y el gobernado, de manera tal que los roles se diluyen o confunden. También existen los directivos que actúan políticamente (aunque una dosis de política es saludable), manejando hilos ocultos de las relaciones, "comprando" confianza de sus personas a cargo, o "conviniendo" a través de pactos o dobles discursos no siempre limpios a nivel de recta conciencia, para lograr sus fines.

Dejo para su consideración tres ideas-guía (seguramente no las únicas), para un buen ejercicio de la autoridad:
  • La autoridad bien ejercida genera obediencia por lealtad.
  • La lealtad surge de la presencia, el buen ejemplo y la transparencia de quien ejerce la autoridad.
  • Hay que respetar para ser respetado.

11/9/14

La necesidad de escuchar a los maestros

(Colaboración del prof. Leonardo C. Godoy, en el Día del Maestro, en Argentina, 11 de septiembre. ¡Gracias Leonardo!).

La tarea educativa debe estar ligada a la inquietud por nosotros mismos y por los otros, esto implica hacernos mejores y acompañar a los otros para que sean mejores. La inquietud que nos ubica en el plano de la ética y se refiere “al cuidado del alma”. Cuidado del alma significa la conversión de uno mismo y de ese otro como preparación para tener acceso a la verdad, y en consecuencia coherencia con la vida misma.

En el proceso de la “cura” tiene un rol fundamental “la palabra”, pero no para hablar sobre lo que nos pasa o lo que pasa, sino para que través de ella enderecernos el juicio y la aprehensión del mundo. Y ese enderezar tiene que adecuarse a una perspectiva del mundo verdadera.

Este es el modelo pedagógico por excelencia cuya finalidad principal es la “cura del alma” como “acto galénico” para dar tranquilidad al alma. La cura del alma se opera simplemente con el diálogo con los maestros Sócrates, Platón, Aristóteles, Séneca, Epicuro, Marco Aurelio… Y este diálogo nos coloca ante el desafío de atrevernos a decirnos a nosotros mismo la verdad. Pero hay que estar dispuestos a pagar los costos de verse a sí mismo en toda su radicalidad, para alcanzar la cura. Decir la verdad, decirse la verdad frente al otro que escucha, buscar la verdad dentro de uno mismo.

El remedio pasa por recuperar la confianza en sí mismo, para que el ánimo esté en paz y contento consigo mismo. Pues ese es el resultado un acuerdo consigo mismo que genera paz y felicidad. Sin embargo, lejos de ellos están los insensatos que cambian permanentemente de propósitos.

“El signo del buen camino es precisamente ese contento consigo mismo”

18/5/14

Infidelidad, el gran logro

Hola a todos. Estamos acostumbrados a las embestidas contra los valores auténticos, aquellos que son causa de un mejor vivir y de una mayor edificación de la persona, esto es, que son fuente de mayor felicidad, de verdadera felicidad.
Siempre habrá (es un misterio la libertad humana) individuos y grupos que se ensañan contra lo ordenado, lo bello, lo verdadero, lo bueno, en un auténtico comportamiento suicida. Se me viene a la mente la imagen del imbécil que, trepado a una rama, la corta con un serrucho pero parándose del lado incorrecto; su caída estrepitosa sólo es cuestión de tiempo, pero... ¡cuánto daño causará, a sí mismo y a otros, esa caída!
Entre los valores atacados hoy con más saña se encuentra la fidelidad, en particular la que mutuamente se prometieron los esposos o quienes están comprometidos en alguna relación seria y sincera. Los eslógans más esgrimidos (sobre todo por los medios de comunicación, y especialmente por la publicidad) son, por enunciarlos de alguna manera, los siguientes:
- Ser fiel es aburrido, ser infiel es divertido.
- El fiel es un perdedor, el infiel es un ganador.
- Ser infiel es natural.

6/3/14

Buscando el mar, parábola de tensión y servicio


"Como todos los ríos, también él se había puesto en movimiento buscando el mar. No lo conocía. Simplemente lo intuía, como un destino. Como un llamado.

"Cuando la primavera de la vida puso su nieve en movimiento, contra lo primero que chocaron sus aguas alertadas fue precisamente con las rocas que hasta ese momento lo habían cobijado. Tal vez le resultó difícil encontrar su cauce y ubicar un rumbo. Pero había una fuerza imperiosa que lo ponía en movimiento. Siempre hacia abajo, siguiendo su instinto de agua en movimiento, sentía estar respondiendo al misterio de su existencia, buscando un encuentro.

25/2/14

El socavamiento de la voluntad


En la viñeta de humor trágico que encabeza este artículo, que agradezco a Andrés Faro, sólo no concuerdo con el comentario al pie, que se refiere a España, aunque no soy quién para opinar sobre ese país hermano. En Argentina hay cultura y cultura del esfuerzo, como creo que en todos lados las hay, pero el problema está en que no se las asume por parte de "el pueblo" como totalidad. Algunos pocos, en comparación con el resto inmensamente numeroso, sostienen la cultura y el valor del esfuerzo.

Nuestro sistema educativo (hablo del argentino) desde hace varios años a esta parte se ha encargado con bastante eficacia de deseducar la inteligencia de los estudiantes, aunque algunos digan lo contrario. Lamentablemente los que más deberían ver esto son los más miopes.

Se trata de una situación por demás alarmante que, quienes estamos en las aulas (no detrás de un escritorio) venimos viendo a diario desde hace ya dos décadas. Dos décadas de pura destrucción.

Los siguientes ítem exponen algunos ingredientes del cóctel mortal que se le ha dado a beber a la educación argentina y que ha minado la inteligencia de nuestros jóvenes:

  1. Un constante ataque a "lo tradicional". Con el ejercicio de un esnobismo desmedido, lo "de antes" pasó a ser indeseable. La evaluación tradicional es ahora un dinosaurio a extinguir. La repitencia del primer grado es inadmisible. Las tablas de multiplicar... ¡vade retro! (yo soy profesor de matemática y les aseguro que debo enseñar en nivel medio lo que antes se estudiaba en quinto grado de primaria, pero lo que más me alarma es lo "entumecida" que tienen la mente los muchachos, salvo las excepciones de siempre, que no comprenden el significado de contenidos elementales y textos básicos). Además poca lectura, pésima grafía y ortografía y un vocabulario francamente paupérrimo.

14/1/14

Un sexto sentido, por Hugo Wast


El texto siguiente habla del sentido estético. Se lo dedico especialmente a los docentes de artes, en particular los de las escuelas primaria y media que tienen a cargo las asignaturas de música y plástica (tantas veces consideradas "de segunda"), a los padres y a los directivos que tienen la responsabilidad de velar también por la formación estética de los niños y adolescentes.

"La capacidad de percibir la belleza no es una facultad que se pueda adquirir cuando no se tiene, porque es una aptitud innata; pero sí se puede cultivar y afinar con un ejercicio inteligente, y también se puede atrofiar por el mal uso o la falta de empleo.
"Esta sensibilidad estética, que percibe la hermosura en las obras de arte (que es la naturaleza de los hombres) o en la naturaleza (que es el arte de Dios), viene a ser como un sexto sentido, que en algunas personas es más agudo, en otras más torpe y en otras no existe.
"Pocas veces habremos considerado la fuente escondida de emociones que es para nosotros ese sexto sentido.

4/1/14

Unos versos de siempre (de R. Tagore)

Conocidísimos, pero así también ciertos y sabios. La alegría está en el darse. ¿Aún dormimos, acaso?

Yo dormía
y soñaba
que la vida era alegría.
Desperté
y vi
que la vida era servicio.
Serví
y vi
que el servicio era alegría.

(Rabindranath Tagore, 1861-1941)