Etiquetas

acompañamiento (3) actitud positiva (3) actores educativos (2) adolescencia (1) alegría (2) alma (2) amistad (1) amor (3) amor al prójimo (2) antimodelo (1) antivalores (6) árbol (1) autoridad (2) Belgrano (1) belleza (5) bien (5) bien común (3) buen educador (10) Calatayud (1) capacitación (3) Castellani (3) castigo (2) Chesterton (4) compromiso (4) comunicación (2) conducta ciudadana (7) conflictos (1) constancia (2) creatividad (2) crisis (3) crisis de valores (6) crisis docente (3) crisis educativa (17) crisis familiar (14) delincuencia (1) descartable (2) día del maestro (1) día del profesor (1) diagnóstico (2) diálogo (1) dignidad (1) disciplina (1) docencia (7) Eclesiastés (1) educación (12) educación artística (1) educación familiar (1) educación humanista (7) educación matemática (1) educación y tecnología (3) educador (7) educando (2) egoísmo (2) ejemplo (4) elegir (1) escepticismo (1) esclavitud (2) escuela (1) esfuerzo (6) español (1) estética (2) estudio (2) ética (1) evaluación (1) exámenes (1) familia (1) fe (1) felicidad (3) fidelidad (1) filosofía y educación (1) fracaso (2) fracaso escolar (2) futuro (3) género (1) Gilbert (1) Guardini (1) guerra (1) héroe (1) hijos (6) hombre moderno (4) honestidad (1) humanismo (4) ideal (3) idioma (4) individualismo (2) infancia (1) inmadurez (2) instituciones (1) internet basura (1) intimidad (1) introspección (1) jóvenes (3) justicia (1) juventud (1) lectura (1) leyes educativas (1) libertad (7) libertinaje (2) libre albedrío (1) libro (1) maduración (1) maestro (4) magisterio (2) Malvinas (1) Manuel Gálvez (1) materialismo (1) matrimonio homosexual (2) Menapace (1) misericordia (1) modelo (2) narcisismo (1) necio (1) niño (2) noche (1) omisión (1) opciones (1) optimismo (1) orden (4) orden de la historia (1) orden natural (3) originalidad (1) ortodoxia (1) ortografía (1) paciencia (3) padres (9) palabra (2) panfleto antipedagógico (1) Papa Francisco (2) pasión educativa (3) patria (2) patriotismo (2) paz (1) pecado (1) pecado social (1) pensar (1) perseverancia (2) pesimismo (1) placer (1) poder (1) política educativa (3) Power Point (1) profesor (3) publicidad basura (2) redes sociales (2) relativismo ético (3) repitencia (1) responsabilidad (2) Ryan Hreljac (1) sanción (1) Santaló (1) santo (1) servicio (4) sexo (2) sexualidad (1) siembra (1) silencio (2) sinceridad (1) solidaridad (2) Tagore (1) televisión (2) televisión basura (1) tiempo (1) Tinelli (1) tomatina (1) trabajo (2) trascendencia (2) Una ética para nuestro tiempo (1) valores (7) ventanas rotas (1) verdadero (1) viajes (1) vicio (1) vida (1) vida interior (2) viñetas educativas (4) violencia (1) violencia de género (2) virtud (9) vocación (4) voluntad (5)

16/1/17

Nosotros y el tiempo

“Un día puede ser una perla; un siglo, nada”
(Gottfried Keller, escritor suizo).
No lo olvidemos: el tiempo no es nada; el tiempo no tiene nada. Sólo es lo que nosotros hacemos de él; sólo tiene lo que nosotros le damos.
El tiempo está parado: no viene ni va; pero nos espera a nosotros. 

Nosotros no estamos parados. Caminamos hacia el tiempo. Lo atravesamos y podemos usarlo o perderlo. Del todo libre y sin ninguna coacción, se coloca sobre nuestro camino en la vida, penetra en cada uno de los días de nuestra existencia y espera lo que hagamos con él. Sin embargo, todo cuanto hacemos con él, es nuestra responsabilidad.

Luego de nuestro paso por esta tierra, a la luz de la eternidad, conoceremos lo que hemos hecho con el tiempo de nuestra vida, de nuestros años, de nuestros días, de nuestras horas, y lo que hubiéramos podido hacer con él. Entonces veremos claramente si los días de nuestra vida se han trocado en perlas o si toda nuestra existencia se ha hecho una nada. ˜

Sorgo y chamico (M. Menapace)

Estimados lectores: les dejo aquí una bella historia de campo, que nos enseña la importancia de la paciencia, la prudencia y la fe, si lo que queremos es el premio del fruto. En educación muchas veces debemos actuar a su tiempo, sin premuras y con esperanza de recolección. Que la disfruten.

El sorgo estaba chico. Tal vez a no más de una cuarta de altura. Y el verano había exagerado la sequía con varios días de viento norte.
A la hora de la siesta era casi preferible no mirar el sorgal. Su aspecto era más vale desalentador. Chamuscado como estaba por el calor y el viento norte, el pequeño sorgal mostraba el sufrimiento de la sequía.
Sólo el chamico parecía gozar de privilegio. Aunque mirado bien y de cerca, también él mostraba los efectos de la sequía. Lo malo era que había mucho chamico. Y para el sorguito eso representaba un doble peligro.

13/1/17

El bien que nos hacen (L. Castellani)



Estimados lectores de este blog: he estado ausente por un año, por diversas razones que me hicieron dejarlo librado a su suerte. Sin embargo este espacio siguió siendo visitado a diario, cosa que agradezco. Mi gratitud también está dirigida a quienes han enviado comentarios de adhesión y aliento. Espero en este 2017 incrementar los aportes a este blog, cuyo fin no es otro que contribuir a una educación que haga más personas a las personas. Vuelvo con una instructiva fábula del gran Leonardo Castellani sobre el bien que nos hacen y no vemos...

—Yo los voy a arreglar, bichos de la gran flauta —dijo el Hombre, descolgando la escopeta.

—Dejalos, pobrecitos, quién sabe no tengan nido —dijo la Mujer—. Todos los años vienen y la cosecha no falla.

—Comen muchas matitas tiernas de maíz —dijo el Hombre—. ¿Vos sabés lo que sería la cosecha sin esos bichos dañinos?

21/5/15

Padres, no se autoexcluyan


Comparto con ustedes un mensaje muy claro del Papa Francisco a los padres de familia. Aunque quien lea esto no sea una persona religiosa, o no sea católico, podrá igualmente sacar provecho dado que se trata de un asunto de índole universal: el ser padres. Es necesario reasumir el papel de los padres, que hoy se encuentra disminuido, mal ejercido o delegado en otros. (El texto, del cual se ha extraído lo fundamental, corresponde a una catequesis del Sumo Pontífice del 20 de mayo 2015. Fuente: AICA. Artículo completo: clic AQUÍ).

(...) ... continuamos reflexionando sobre la familia y hoy de una característica esencial de la familia, o sea, de su vocación natural a educar a los hijos para que crezcan en la responsabilidad de sí y de los otros. (...). Ustedes hijos obedezcan a los padres en todo, eso agrada al Señor. Y ustedes padres, no exasperen a los hijos, para que no se desanimen. Esto es una regla sabia, el hijo que es educado en escuchar a los padres, obedecer a los padres que buscan no mandar de una forma fea para no desanimar a los hijos. Los hijos deben crecer sin desanimarse, paso a paso. Si ustedes, una familia, padres, decimos a los hijos "subamos esa escalera" y los llevan de la mano paso a paso, los hacen subir, las cosas irán bien. Pero si les dicen: "subí por la escalera", "no puedo", "¡subí!". Esto se llama exasperar a los hijos, pedir a los hijos cosas que no son capaces de hacer. (...).

Es difícil educar para los padres que ven a sus hijos sólo por la noche, cuando vuelven a casa cansados. Los que tienen la suerte de tener trabajo. Y más difícil aún para los padres separados, con la carga de esta condición. Es muy difícil educar pero, pobres, tuvieron dificultades, se separaron y muchas veces el hijo es tomado como rehén, el padre le habla mal de la madre, la madre le habla mal del padre. Y se hace mucho mal.

15/5/15

Preguntas previas a toda transformación educativa


¡Hola a todos! Transcribo a continuación un muy buen artículo (de igual título que esta entrada), que me cedió muy amablemente el profesor y amigo Diego Enría, especial para todo aquel que tenga responsabilidades educativas (¿quién no?). Espero que lo disfruten y aprovechen.

Preguntas previas a toda transformación educativa

Es hoy lugar común en nuestra comunidad opinar sobre el "Sistema Educativo", juzgándolo con calificativos como: anacrónico, ineficiente, obsoleto, etc. Y la realidad se encarga a diario de confirmar este oscuro diagnóstico.

Se señalan, a título de ejemplos, el "desinterés" de los alumnos (particularmente los de Educación Secundaria); la "precaria preparación profesional" de los docentes; el "escaso presupuesto" destinado a las actividades educativo-culturales; la "burocratización", que asfixia a las instituciones y que traba todo intento de renovación; de la "distancia" cada vez mayor entre la comunidad y la escuela...

Existe, además, un consenso generalizado que reafirma dichos ejemplos, que ha creado, con el transcurrir del tiempo, una actitud de escepticismo colectivo acrítico, que se asume como postura a priori por todos aquellos que, directa o indirectamente, están ligados al quehacer educativo.

Hay coincidencias en el diagnóstico, si bien algunos acentúan más un aspecto que otro. Pero cuando se debate sobre el "medio", no es fácil lograr acuerdos...

16/3/15

Para cambiar el mundo hay que amarlo

 

Hola a todos. Transcribo aquí unos sustanciales pensamientos del gran escritor inglés G. K. Chesterton, tomados de un capítulo de su libro Ortodoxia titulado "La bandera del mundo". Si bien sería muy extenso incluir el capítulo completo, además de que se lo sacaría de contexto pues tiene relación con todo el libro, bastará con poner aquí la idea principal de ese capítulo. De todos modos, hagan clic AQUÍ o en "Enlaces a mano" para acceder a Ortodoxia en pdf si lo desean.

La reflexión central gira en torno a la idea de que para cambiar el mundo hay que amarlo. Atiendan a los siguientes extractos.


"El mundo no es una casa de huéspedes en Brighton, la dejamos si no es buena. Es la fortaleza de nuestra familia, con la bandera flameando en la torre, y cuanto más miserable es, menos la dejaremos. El punto no es que este mundo es demasiado triste como para amarlo o demasiado alegre como para no amarlo. Es punto es que cuando tú amas algo, su alegría es una razón para amarlo y su tristeza una razón para amarlo más todavía. (...).

31/10/14

Buscando la cumbre, metáfora de la realización

Una nueva imagen en la portada de nuestro blog. ¿Qué podemos ver allí que tenga relación con nuestro mensaje? Hay una visión colmada de metáforas educativas.

En el centro, el hombre, protagonista único del propio proceso de realización, aunque no el único responsable. Pensemos por un momento que toda la pedagogía de la humanidad ha girado, gira y girará, de mejor o peor manera, en torno a la criatura humana que, en sí, es superior a todo el universo, pues puede conocerlo y comprenderlo. Un solo ser humano vale más que todos los planetas, estrellas y galaxias, y que todo lo construido por la humanidad a lo largo de la historia.

La cumbre es el ideal, que en educación es la plena realización de la persona en todas sus dimensiones, en lo individual y en lo comunitario. Desde la cumbre se puede ver la belleza circundante. La persona educada experimenta la hermosura del conocimiento, del horizonte amplio, de las cosas elevadas.

Pero si bien recibimos muchos obsequios, no todo se nos regala. La montaña representa aquello que hay que superar, tanto lo interno como lo externo, para poder llegar al logro del ideal. Las laderas escarpadas que deben franquearse son imagen de las propias limitaciones y las influencias nocivas que nos llegan de otros y del ambiente, y de la natural dificultad del acceso a la verdad, que exige dedicación en el tiempo y fuerza de voluntad.

La mochila del escalador es el bagaje personal de los propios virtudes y defectos, del temperamento, de la sensibilidad, de la historia personal. Hemos de llegar a la cumbre cada uno con el propio equipaje.

¡Qué gran desafío y qué enorme y única aventura es la educación, comenzando por la nuestra!
¡Qué gran vocación la de los educadores que procuran que los a ellos confiados alcancen su propia cima!

5/10/14

Un cuestionario. Docentes mercenarios.

Preguntas para quienes se desempeñan hoy en aulas, escuelas y otras instituciones educativas, frente a grupos humanos conocidos como "los alumnos": ¿qué respuesta auténtica da usted a cada una de las siguientes preguntas?

1) ¿Usted trabaja de docente o es docente?

2) ¿Para usted la docencia es un trabajo o en su trabajo ejerce la docencia?

3) ¿Usted es un trabajador de la educación o es un educador?

4) ¿Usted es docente porque tiene un título o enaltece su título siendo docente?

5) ¿Usted actúa de docente durante su permanencia en la escuela o es docente las 24 horas?

6) ¿Usted falta todo lo que puede o lo más que puede a la escuela, dentro de lo que le permite el marco legal, sin preocuparse por lo que su ausencia pueda provocar a sus colegas, a sus directivos y alumnos, o por el contrario, procura faltar lo menos posible y sólo cuando es necesario porque reconoce que su presencia y acción son importantes, y porque entiende que lo legal no es siempre legítimo y que si bien uno tiene derechos los demás también los tienen y que todos tenemos obligaciones legales y sobre todo morales?

7) ¿Para usted su tarea en la escuela es un rebusque, un extra para engrosar el sueldo, una excusa para tener obra social, feriados y fines de semana, vacaciones un poco más largas; una actividad que puede hacerse a medias ya que no hay tantos controles o, si se la hace mal, nadie se perjudica visiblemente, total qué importa la educación de los alumnos, o usted asume esa tarea con seriedad y honorabilidad, tratando de brindar la mejor formación y brindándose usted como persona, siendo conciente de que su acción tiene consecuencias importantísimas en la formación de los alumnos y en el futuro de la comunidad?

8) ¿Usted trabaja educando o educa trabajando (y también de otras maneras)?

9) Entonces ¿usted es "docente" o es docente?

Muchos "docentes", aunque digan lo contrario, deberían responder a las preguntas con todas las primeras opciones, y ello explica gran parte de la decadencia actual en nuestras escuelas y, en definitiva, de nuestra sociedad. Es la crisis del buen ejemplo, la ausencia de modelos. Los niños, adolescentes y jóvenes, ven con demasiada frecuencia que sus profesores son una calamidad. Para mí son docentes mercenarios.

17/9/14

Tres ideas sobre autoridad


¡Qué gran tema el de la autoridad! ¡Y qué gran crisis la de la autoridad hoy, en dos aspectos:
  1. cuando la autoridad no se ejerce, y
  2. cuando la autoridad se ejerce mal!
¡Cuánta autoridad falta en los hogares y escuelas! ¡Cuánta se usa en beneficio propio!

Por su propia naturaleza la autoridad ordena y es por ello un grande y necesario servicio. El objetivo de ella es el bien común. Sin embargo no es fácil desempeñarse en un puesto de autoridad, porque su ejercicio debe producir en los subordinados la obediencia o, mejor, la lealtad (todo esto, se entiende, en un marco equilibrado de relaciones naturales, no en un contexto de autoritarismo o de dominio).

Son conocidos los casos de los jefes, superiores o rectores, que pretenden ejercer su autoridad desde un despacho o escritorio. En muchas escuelas el rector o director es como un ilustre desconocido, lejano, inaccesible. Como contrapartida se tiene aquel directivo para el que no hay distancias entre el superior y el gobernado, de manera tal que los roles se diluyen o confunden. También existen los directivos que actúan políticamente (aunque una dosis de política es saludable), manejando hilos ocultos de las relaciones, "comprando" confianza de sus personas a cargo, o "conviniendo" a través de pactos o dobles discursos no siempre limpios a nivel de recta conciencia, para lograr sus fines.

Dejo para su consideración tres ideas-guía (seguramente no las únicas), para un buen ejercicio de la autoridad:
  • La autoridad bien ejercida genera obediencia por lealtad.
  • La lealtad surge de la presencia, el buen ejemplo y la transparencia de quien ejerce la autoridad.
  • Hay que respetar para ser respetado.