Etiquetas

acompañamiento (3) actitud positiva (3) actores educativos (2) adolescencia (1) alegría (2) alma (2) amistad (1) amor (3) amor al prójimo (2) antimodelo (1) antivalores (6) árbol (1) autoridad (2) Belgrano (1) belleza (5) bien (5) bien común (3) buen educador (11) Calatayud (1) capacitación (3) caridad (1) Castellani (3) castigo (2) Chesterton (4) compromiso (4) comunicación (2) conducta ciudadana (7) conflictos (1) constancia (2) creatividad (2) crisis (3) crisis de valores (7) crisis docente (3) crisis educativa (18) crisis familiar (14) delincuencia (1) descartable (2) día del maestro (1) día del profesor (1) diagnóstico (2) diálogo (1) dignidad (1) Diógenes (1) disciplina (1) docencia (7) Eclesiastés (1) educación (13) educación artística (1) educación familiar (1) educación humanista (7) educación matemática (1) educación y tecnología (3) educador (7) educando (2) egoísmo (3) ejemplo (4) elegir (1) escepticismo (1) esclavitud (2) escuela (1) esfuerzo (6) español (1) estética (2) estudio (2) ética (1) evaluación (1) exámenes (1) familia (1) fe (1) felicidad (3) fidelidad (1) filosofía y educación (1) fracaso (2) fracaso escolar (3) futuro (3) género (1) Gilbert (1) Guardini (1) guerra (1) héroe (1) heroísmo (1) hijos (6) hombre moderno (4) honestidad (1) humanismo (4) humildad (1) ideal (3) idioma (4) individualismo (2) infancia (1) inmadurez (2) instituciones (1) internet basura (1) intimidad (1) introspección (1) jóvenes (3) justicia (1) juventud (1) lectura (1) leyes educativas (2) libertad (7) libertinaje (2) libre albedrío (1) libro (1) maduración (1) maestro (4) magisterio (2) Malvinas (1) Manuel Gálvez (1) materialismo (1) matrimonio homosexual (2) Menapace (1) misericordia (1) modelo (2) narcisismo (1) necio (1) niño (2) noche (1) omisión (1) opciones (1) optimismo (1) orden (4) orden de la historia (1) orden natural (3) originalidad (1) ortodoxia (1) ortografía (1) paciencia (3) padres (9) palabra (2) panfleto antipedagógico (1) Papa Francisco (2) pasión educativa (3) patria (2) patriotismo (2) paz (1) pecado (1) pecado social (1) penitencia (1) pensar (1) perseverancia (2) pesimismo (1) placer (1) poder (1) política educativa (4) Power Point (1) profesor (3) prudencia (1) publicidad basura (2) redes sociales (2) relativismo ético (3) repitencia (1) responsabilidad (2) Ryan Hreljac (1) sanción (1) Santaló (1) santo (1) servicio (4) sexo (2) sexualidad (1) siembra (1) silencio (3) sinceridad (1) solidaridad (2) Tagore (1) televisión (2) televisión basura (1) tiempo (1) Tinelli (1) tomatina (1) trabajo (2) trascendencia (2) Una ética para nuestro tiempo (1) valores (8) ventanas rotas (1) verdadero (1) viajes (1) vicio (1) vida (1) vida interior (2) viñetas educativas (4) violencia (1) violencia de género (2) virtud (10) vocación (4) voluntad (5)

17/12/11

¡Basta de veneno! Hay que hacer algo YA

Esto es un pedido a todos mis conciudadanos de Argentina, que más lejos no puedo llegar en cuanto a la acción que propongo, pero tal vez en otros lugares haya posibilidad de hacer algo similar.
Seguramente más de uno de ustedes estará harto de ver televisión basura, publicidad obscena o que propone antivalores, programas televisivos donde se propone y propala un culto a la infidelidad, a la promiscuidad, al goce desordenado de los instintos más bajos que tiene el hombre, al materialismo y al individualismo.Y no me hago el puritano, que también tengo mis luchas, pero aún así busco hacer lo correcto, muchas veces a pesar de mí mismo.
Es la terrible incoherencia de una sociedad que dice respetar al ser humano pero en lo concreto lo rebaja hasta un nivel de objeto de consumo, donde se organizan campañas contra el SIDA pero después se muestra al sexo ocasional como un gran objetivo con el disfrute egoísta como supremo objetivo, donde se hace alarde de caridades pero después se propone un estilo de vida egocéntrico y consumista...

Yo estoy harto de todo este panorama francamente desolador. Propongo que tomemos acciones desde nuestro lugar cotidiano. ¿Cómo? ¡Pues levantando la voz y quejándonos! He aquí algunas ideas:
  • No compremos aquello que es ofrecido a través de publicidad denigrante, materialista u obscena (Gancia, Frizzé, Red Bull... e iré ampliando la lista)
  • No miremos la televisión que reparte veneno (Gran Hermano, los programas de Tinelli) porque así le damos de comer a esos tipos que corrompen los cimientos de la comunidad, ni esos programas parásitos que se alimentan de la mugre que cae de la mesa de los anteriores (ref.: Ventura, Avilés, Rial y similares).
  • No accedamos a noticias y videos basura como los que suelen proponerse en algunos portales de internet, como el de Yahoo que el 16 de diciembre puso esto (obviamente que sin restricción de horarios de protección al menor): "Victoria mostró sus habilidades sexuales. La participante más chica de Gran Hermano 2012 usó la lengua para poner un preservativo en una banana. Mirá..." [para acceder al video].
  • Quejémonos a los organismos oficiales que tienen potestad de imponer al menos multas a estos inescrupulosos. Yo me he quejado en ocasiones al Comité Federal de Radiodifusión, del que aquí dejo el vínculo: QUEJARSE. También hay un teléfono para denuncias: 0810-222-6633.
Tenemos la obligación de movernos, de hacer notar nuestra presencia, de gritar y hablar, de no resignarnos a que nos roben lo bueno, que destruyan los valores, que pudran las almas de nuestros niños, jóvenes y adultos. Tal vez podamos lograr algo, aunque sea inundando de correos a quienes nos representan.
Dos pensamientos para terminar
1) Hay menos malos que buenos, pero aquéllos gritan más fuerte.
2) No se queje si no se queja.
(AMDG)

10/12/11

Sobre la esencia de la virtud (R. Guardini)

Romano Guardini (1885-1968) (foto) fue uno de los pensadores más profundos del siglo XX. Escribió extensamente sobre temas morales y religiosos. Pongo aquí a disposición un capítulo de su libro Una ética para nuestro tiempo, titulado "Sobre la esencia de la virtud", que trata de forma muy esclarecedora de la virtud en general y de la virtud del orden en particular, pues a través de ella ejemplifica sus conceptos.
Guardini nos enseña que ninguna virtud puede ejercitarse aisladamente, sino integrada armoniosamente con otras: "... en cada ocasión, las motivaciones, las fuerzas, el actuar y el ser del hombre quedan reunidos por un valor moral determinante, por -diríamos- una dominante ética [la virtud], formando un conjunto característico". También nos instruye en que la virtud puede enfermar. (DESCARGAR) (Abrir carpeta "Educación"; allí está el documento).

20/11/11

La fuerza del modelo



El modelo nos interpela. El santo, el prócer, el héroe, el virtuoso... Su presencia es avasalladora, contrastante. Nos impele a mirarlo directamente a los ojos, aunque solemos no poder hacerlo al reconocernos tan pobres, tan limitados, mediocres o malos. La inquietante mirada también nos transmite un confiado mensaje de esperanza, diciéndonos que se espera mucho de nosotros. La personalidad y la solidez de su ejemplo nos muestran que en nuestra alma hay una fuerza que debe ser ejercitada, una riqueza que debe ser descubierta. El modelo nos enseña que el futuro será el que comencemos hoy a construir, que la decisión de emprender la marcha definitiva no puede postergarse para un mañana que nunca llega.
Sin dilaciones, sin pausas, sin "peros" y levantándonos de las caídas, "serás lo que debas ser, o no serás nada" (José de San Martín). Los modelos nos muestran que nosotros también debemos ser tales. El fruto del ejercicio de las virtudes en pos de lo que es bueno, verdadero, bello y santo, será el crecimiento en nosotros de una persona que, a su hora, interpelará también a otros hermanos haciéndoles vibrar las fibras íntimas de su ser...
En la sociedad de hoy y, particularmente, en las familias y escuelas, son necesarios los modelos auténticos que, en la humildad de lo cotidiano, muestren al mundo el camino de la virtud.
Y ¡ay! para los antimodelos, que corrompen con su mal ejemplo, con su escándalo y con sus malas acciones los cimientos del alma humana, pues ellos serán implacablemente juzgados.

6/11/11

"Sí, Virginia, existe Santa Claus", elogio de lo invisible y verdadero

Hola a todos. Les dejo aquí un metafórico artículo que nos invita a reflexionar sobre que "no solamente existe lo que se percibe por los sentidos" y que debemos hacerle un lugar importante en nuestras vidas también a la fe, a la inocencia (de la cual nos dan ejemplo los niños, "Si no se hacen como niños, no entrarán en el reino de los cielos"), a la ilusión, al amor... No se entienda que aquí tomamos partido por Santa Claus, que lejos estamos de eso.

En el otoño de 1897, el popular diario neoyorquino The Sun recibía la siguiente carta al director: "Querido director: soy una niña de ocho años. Algunos de mis amiguitos dicen que no existe Santa Claus. Papá me dice 'si lo lees en The Sun será así'. Por favor, dígame la verdad: ¿existe Santa Claus? Virginia O'Hanlon. 115 West, Calle 95. New York.". Este es el texto del memorable editorial que publicó "The Sun" aque 1897 que reflexiona sobre la existencia o no de Santa Claus:

SÍ, VIRGINIA, EXISTE SANTA CLAUS (por Francis P. Church)
"Virginia, tus amiguitos están equivocados. Se han contagiado del escepticismo de una época escéptica. Sólo creen en lo que ven. Piensan que no puede existir nada que no sea comprensible para sus pequeñas mentes. Todas las mentes, ya sean de adultos o de niños, son pequeñas. En este nuestro gran universo, el hombre es un mero insecto, su intelecto es una hormiga comparado con el mundo sin fronteras medido por la inteligencia capaz de alcanzar toda la verdad y conocimiento.
"Sí, Virginia, existe Santa Claus. Su existencia es tan cierta como la del amor, la generosidad y la devoción; y tú sabes que existen y dan a tu vida su mayor belleza y alegría. Además, ¡qué monótono sería el mundo si no existiera Santa Claus! Sería tan monótono como si no existiera ninguna Virginia. No habría fe infantil, ni poesía, ni romance para hacer tolerable la existencia. No tendríamos felicidad, salvo que fuera palpable. La luz eterna con que la infancia llena el mundo se extinguiría.
"Si no crees en Santa Claus, tampoco debes creer en los cuentos de hadas. Puedes conseguir que tu papá contrate varios hombres para vigilar todas las chimeneas en Nochebuena y cazar a Santa Claus. ¿Pero, incluso si no vieran a Santa Claus bajar, qué estarían probando? Nadie ve a Santa Claus, pero eso no es señal de que Santa Claus no exista. Las cosas más reales en este mundo son aquellas que ni los niños ni los adultos pueden ver. ¿Has visto alguna vez a las hadas bailando en el jardín? Por supuesto que no, pero eso no es prueba de que no estén por ahí. Nadie puede concebir o imaginar todas las maravillas que no podemos ver o sentir en este mundo.
"Puedes romper el sonajero de un bebé y ver lo que hace ruido dentro, pero el velo que cubre el mundo invisible no puede romperlo el hombre más fuerte ni la fuerza unida de todos los hombres fuertes que hayan existido. Sólo Fe, imaginación, poesía, amor, romance pueden correr la cortina y ver la belleza celestial y la gloria del más allá. ¿Es todo esto real? En todo el mundo, Virginia, no existe nada que sea tan real y duradero.
"Gracias a Dios, Santa Claus existe y existe para siempre. Un millar de años pasarán, Virginia, nueve, diez veces mil años desde ahora, y él continuará poniendo felicidad en el corazón de la infancia".
(Colaboración del prof. Leonardo C. Godoy)

11/10/11

G. Sarton y las palabras

Comparto con ustedes un bello fragmento de George Sarton (y un aplauso para el traductor), sobre esos maravillosos vehículos de pensamientos, ideas y emociones, que son las palabras.

“La naturaleza está llena de cosas maravillosas ―conchillas, flores, pájaros, estrellas― que jamás se cansa uno de contemplar, pero las cosas más maravillosas, para mi espíritu, son las palabras de los hombres; no la vana multiplicidad de palabras que brotan de una boca gárrula, sino esa amorosa y hábil selección que dejan caer los labios prudentes y sensibles. Nada más emotivo que la consideración de los recursos que hallaron los hombres para expresar sus pensamientos y sus sentimientos; nada más emotivo que la comparación de los diversos recursos que utilizaron de época en época y de lugar en lugar. Las palabras y frases utilizadas por hombres y mujeres a través de las edades son las flores más encantadoras de la humanidad. Tanta fuerza hay, por cierto, en cada palabra que todo el pasado, desde el instante en que fue acuñada, se cristaliza en ella; no solo representa ideas claras, sino también ambigüedades infinitas; cada palabra es un arca de realidades e ilusiones, de verdades y enigmas. Por eso me detengo con frecuencia en mi pensamiento, cuando hablo o escribo, y me pregunto qué significa realmente tal o cual palabra.”
(Del Prefacio de "Historia de la Ciencia")


17/9/11

Reflexión en el Día del Profesor



Hola a todos. Los invito a leer unas palabras que me escribió mi estimado amigo Leonardo Godoy, con ocasión del Día del Profesor (en Argentina el 17 de diciembre, en honor del insigne educador don José Manuel Estrada, 13/7/1842-17/9/1894). Aquí van.

"Quiero compartir un pensamiento, ampliamente criticado y rechazado.

"La tarea educativa que he llevado a cabo, en este corto tiempo, me ha convencido completamente de una necesidad. Necesitamos “maestros”, porque solo aquel que posee el carácter propio del educador puede educar. La pregunta sería ¿en qué consiste ese carácter? Entender bien, organizar la propia cultura, vivir dentro de ella, es el verdadero secreto del maestro. ¿Qué es aquello que se debe entender? La verdad, precisamente entender que la verdad brota de la presencia de la realidad en el pensamiento. Pero es fundamental, el vivir dentro de ella, porque el testimonio es el medio de propagar la verdad por la influencia personal. Influencia personal de los hombres que a lo largo de la historia han sido llamados “maestros”.

"Como dice una antigua sentencia: Todo aquel que busca y ama la sabiduría tenga certeza en todo momento que el maestro siempre estará contigo.

"Quiero compartir una experiencia, que sin lugar a dudas es una vivencia del que educa: Qué felicidad ver entre nuestros alumnos un rostro apagado, taciturno, un poco irónico, volverse hermoso por la claridad que brota de su mirada, porque se ha identificado efectivamente y afectivamente con quien lo ilustra, conservando, sin embargo, la insolencia necesaria de su joven libertad.

¡Feliz día del profesor!
(¡Gracias, prof. Leonardo C. Godoy!)

11/9/11

Una historia sobre honestidad


Hubo una vez un rey que convocó a todos los solteros del reino pues era tiempo de buscar esposo para su hija. Todos los jóvenes asistieron y el rey dijo:

"Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros. Al cabo de seis meses deberán traerme en una maceta la planta que obtengan y el que presente la mejor se casará con la princesa".

Uno de los jóvenes plantó su semilla, pero ella no germinaba. Mientras tanto, todos los demás jóvenes no dejaban de hablar y mostrar las hermosas plantas y flores que habían sembrado en sus macetas.

Pasaron los seis meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas.
Con la cabeza baja y muy avergonzado, iba hacia el palacio el joven cuya semilla no germinaba, con su maceta vacía. Los demás presumían de sus plantas y al ver a nuestro amigo se reían y burlaban.

En ese momento el alboroto fue interrumpido por la llegada del rey. Hicieron sus respectivas reverencias mientras se paseaba entre todas las macetas admirando las plantas. Finalizada la inspección hizo llamar a su hija y llamó de entre todos al joven que llevó la maceta vacía. Atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción.

El rey dijo entonces: "Éste es el nuevo heredero. A todos ustedes se les dio una semilla infértil, y todos trataron de engañarme plantando otras plantas. Este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo HONESTO, sincero, leal y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece".
(Colaboración del prof. Julio Godoy)

31/8/11

¿Tomatina? Sarta de estúpidos


"Unas 40 mil personas participaron en la tradicional fiesta conocida como Tomatina, llevada a cabo en el municipio valenciano de Buñol...". Acabo de leer esto en Internet.
Guerra de tomates, ¡qué bien!, mientras tanto, hambruna en África y quién sabe en cuántos lugares más...
No es fiesta, es tragedia de la estupidez humana.
¡Imbéciles! Clama este pecado al Cielo.

14/8/11

¡Gracias Marcelo! (por Gilbert)

Mencionar por el nombre a una persona famosa o importante o poderosa, es una forma de mostrarse cerca, de sentirse parte, aún cuando esa persona sea alguien que ni siquiera sepa de la existencia del que lo menciona.

Sucede en las campañas electorales. Un candidato recorre los barrios, saluda a la gente, les da la mano… y para algunas personas simples esto basta. Los encuestadores lo saben (y los políticos demagogos también, lamentablemente):
-¿Qué imagen tiene Ud. de Carlos Romualdo Pichirochi Corna, candidato a Alcalde por la UDSM, Unión de Divisiones Sumadas y Mezcladas?: ¿Positiva? ¿Regular? ¿Negativa?
-¿El Carlito? Anduvo por acá, es buen tipo es, por acá pasó, yo estaba acá en la puerta y me dio la mano.
Y para el pobre hombre el “Carlito” será buen tipo hasta el fin de sus días.

También sucede con Marcelo, cuando finalmente apareció durante la crisis del 2002 significó algo parecido a la alegría para mucha gente, y tal vez no pocos experimentaban algo parecido a la gratitud hacia él.
Pero ¿qué es lo que verdaderamente ofrece tras la fachada de simpática estridencia que conmueve a tantas personas en todo el país?

Quienes allí aparecen hablan seriamente, discuten, argumentan, lloran, se emocionan con verdadero entusiasmo por cosas que no tienen ninguna importancia, como por ejemplo un puntaje dado, o por una crítica supuestamente injusta, todo el mundo sabe que no es un verdadero concurso y sin embargo se actúa como si lo fuera. Si todo esto no es más que un mal entretenimiento para muchos, no parece un gran problema, salvo una fenomenal pérdida de tiempo. Pero mientras tanto suceden algunos hechos lamentables.

Yo deseo que existiese la “Sociedad Protectora de los Autores y Compositores” o tal vez la “Sociedad Protectora de las Obras de Arte” o alguna institución que sea capaz de interponer un recurso legal para impedir que algo que es un patrimonio de la humanidad sea usado para limpiar el piso. Una música compuesta por uno de los más grandes compositores de la historia para expresar el júbilo por el Mesías esperado por miles de años, una música celebrada por millones de personas desde hace más de doscientos años en todo el mundo, es usada aquí, entre exclamaciones y alaridos, para aplaudir un puntaje de este grotesco concurso.

Como si eso fuera poco, por una característica de la psicología humana, generaciones de argentinos tendrán, por años, inevitablemente asociada a esta música majestuosa unas imágenes ridículas. Esto solamente ya constituye un daño que no hay dinero que lo pueda pagar.

Existen personas talentosas que pasan años de sus vidas estudiando alguna disciplina artística que, por supuesto, no tienen acceso a esta vidriera observada por el gran público, salvo que paguen el humillante precio de abandonar sus elevadas pretensiones de delicadeza estética.

Existen otras personas que tienen un gran deseo de fama y dinero, ninguna pretensión artística seria y una actitud de completa desfachatez, ellas son las luminarias de esta escuela de plebeyismo.

Entonces el mal que significa esta verdadera prohibición que sufren los legítimos artistas se multiplica en la sociedad ya que se la priva de ellos, y se les da a cambio gente que no solo no tiene nada para ofrecer artísticamente sino que lo que brindan es degradante y lamentable.

Otro chistoso de alcance nacional de similares características, aunque de un éxito no tan sostenido, ha hecho también su aporte a la civilización: (cito de memoria) “Ah, no señor, las cosas antes eran distintas, había más respeto. (En mi casa) el viejo llegaba de trabajar y la vieja le tenía la comida lista, él se sentaba a la cabecera de la mesa, entonces la vieja le preguntaba: ¿Va pedir la bendición? Entonces el viejo…”  Y ahí venía una grosería del más bajo nivel que no tengo ganas de escribir que ponía en ridículo a la vieja, a la mesa familiar, a la Fe, a las buenas costumbres… ¡qué fácil resulta destruir! Y sigue “... No, el viejo no creía…”  ¡Miserable! Ya que cobrás por eso por lo menos te hubieras tomado la molestia de armar mejor la ridícula historieta: ¿Por qué la vieja le iba a preguntar si iba a pedir la bendición cuando “el viejo no creía”? ¿La vieja no debería haber sabido desde hacía tiempo que el viejo no creía? La pregunta no tiene ningún sentido, salvo que la vieja haya sido increíblemente necia; aunque, después de todo, considerando el pensamiento del hijo de acuerdo a su discurso, esto último es una posibilidad digna de ser tenida en cuenta. Se trata, tal vez, de una verdadera desgracia: que este infortunado haya heredado la necedad de la vieja y la falta de fe del viejo, que acaso era también un necio.

Me podrán decir que estoy tomando en serio algo que era simplemente un chiste. Pero el caso es que esta gente tiene el problema contrario: nada es tomado en serio, las cosas serias no son tomadas en serio. Lo único tomado en serio es el hecho de ganar dinero con las más bajas tendencias del ser humano. Ensuciar, ridiculizar, escupir sobre las cosas nobles es un acto de un vulgar canalla. Pero cuando la vulgar canallada es una actitud paradigmática para millones de personas es por lo menos inquietante para quien tenga un mínimo deseo de una sana convivencia con su familia y con sus vecinos.

Otro aporte a la civilización que hace el pobre Marcelo es su contribución a la legitimación de la desvergüenza. Décadas atrás, algunos hombres amparados en las sombras de la noche, frecuentaban lugares de mala muerte y, a cambio de unos pesos, podían ver un espectáculo indecente. Hoy, esa misma clase de hombres no necesitan arriesgar sus vidas y su reputación en semejantes antros, gracias a Marcelo (y luego a los consabidos imitadores -aunque él tampoco es original, después de todo-) pueden  acceder a una función digna de un burdel en sus propios hogares ya que está respaldada por el simpático y respetable rótulo de “para toda la familia”.

Y he aquí otra cuestión inquietante, algunas mujeres que hace dos décadas no permitían a sus hijos ver algunos programas de TV porque éstos eran “guarangos”, hoy junto a sus nietos se sientan a disfrutar de lo que Marcelo les brinda.

Un autor sostenía que los errores que se convertían luego en serios problemas para el género humano siempre provenían del ámbito intelectual y no de la gente común. Las universidades y los centros culturales son vehículos del conocimiento, pero cuando las ideas son erróneas también se filtran y propagan en esos recintos. De esta manera las personas ajenas a estos ámbitos como los obreros, las amas de casa, los niños, estaban (al menos momentáneamente en el caso de estos últimos) exentos de peligro. Algún cínico podrá agregar: también estaban exentos del conocimiento. Sin embargo, la universidad no tiene contrato de exclusividad con el conocimiento, así que de ninguna manera se encontraban exentos del conocimiento, conocían lo que necesitaban conocer para sus vidas sencillas, además, una persona sencilla puede tener una gran percepción de la realidad cuando sabe observar, porque cada pequeña porción del universo envuelve un misterio que excede al universo mismo.

Por eso, otro favor que realiza este benefactor de la humanidad, es acercar, hacer de nexo entre ideas verdaderamente corruptoras y las personas sencillas: dejando de lado la incomodidad y la inaccesibilidad de las explicaciones académicas, estas ideas se traducen en actitudes que serán mostradas y aceptadas como normales, aunque de suyo no lo sean.

Esto es algo muy serio, la gente común que con su sola vida sencilla  rebatía las más extravagantes teorías de hombres más doctos pero mucho más extraviados, era gente que podía reconocer la nobleza y la bondad de un sabio y que desconfiaba de los embusteros y charlatanes, era gente que durante siglos fue inmune a ciertos virus del pensamiento pero, lamentablemente, hoy ya no lo es, y festeja, contenta y optimista, brindando con copas de veneno. Hablando en general, el hombre que va todos los días a trabajar, la mujer que encontramos haciendo las compras en el almacén (o supermercado), en otros tiempos pertenecientes a la noble estirpe de las personas sencillas, han dejado de ser sencillos, ya que pueden opinar de todo, porque miran televisión, y han dejado de ser los dignos portadores del sentido común.

Sin embargo, en el corazón humano brilla, aunque a veces muy tenue, la luz de una llama eterna. Hay, en distintos rincones de la patria, personas que después de haber ensayado toda clase de estrategias como la argumentación serena, la discusión acalorada, la indiferencia y hasta el silencio obstinado, abandonan con una amable excusa la mesa familiar y se retiran a otra habitación o al patio donde no siempre les resulta fácil reprimir una puteada argentina al popular Marcelo, siendo, sin embargo, capaces de recomponerse al momento y elevar una oración no solo por sus seres queridos, quienes se encuentran aún cenando subyugados por la colorida estridencia, sino también por el mismísimo irritante conductor. Este crecimiento en la virtud de la caridad que les significa a algunas personas es también gracias a Marcelo, aunque así como probablemente ignora los males que ocasiona, este bien, que es una especie de efecto colateral de aquellos males, también le ha de resultar desconocido.

Quienes lo festejan dicen agradecerle porque les permite olvidar sus males, pero quien para olvidar sus males se embriaga hasta perder la razón, ha caído en otro mal y el mal tiene el desagradable aspecto de algo arruinado, marchito.

Las ideas que han venido desde el sur han sido hasta ahora traídas por vientos fríos como la muerte. Pero todavía hay tiempo, no es imposible que una brisa suave y fresca como la vida comience algún día a soplar desde el mismo lugar sin arruinar la verdadera alegría de la que Marcelo puede ser capaz y de la que pueden ser capaces tantos hogares argentinos.

Es perfectamente posible. Por qué no, después de todo.
(Colaboración de Gilbert -pseudónimo-, quien escribió este artículo hace ya varios años)

11/8/11

¿No le gusta el país en el que vive?


Lo que sigue está escrito para Argentina, pero bien puede aplicarse a muchos otros lugares e incluso al mundo entero. Ojalá movilice algún espíritu.

¿No le gusta el país en el que vive?
¡Cámbielo usted mismo!
Y si no participa.... ¡NO SE QUEJE!

¿Encuentra absurdo el robo de camiones de carga y autos, a veces hasta con asesinatos de las personas?
Solución: Exija la factura en todas sus compras y no compre "trucho".

¿Usted encuentra absurdo el desorden causado por los vendedores ambulantes?
Solución: Nunca compre nada a ellos. La mayor parte de sus mercaderías son productos robados, falsificados o contrabandeados.

¿Usted encuentra absurdo el enriquecimiento ilícito?
Solución: No lo admire, ni lo practique; repúdielo y no dé "mordidas" ni pequeñas ni grandes.

¿Usted encuentra absurda la cantidad de mendigos en los semáforos o en cada esquina?
Solución: Nunca les dé nada. Canalice su ayuda solidaria directamente en las instituciones de su confianza. (Pero, si no cumple con lo segundo, no se sienta bien haciendo lo primero, no sirve para justificarse; sea honesto consigo mismo).

¿Usted encuentra absurdo que las lluvias inunden la ciudad?
Solución: Solamente tire papelitos y basura, EN LOS CANASTOS DE BASURA, barra su vereda y si construye, no eche la basura en las calles.

¿Usted encuentra absurdo que haya revendedores de entradas para espectáculos?
Solución: No les compre, aunque eso signifique perderse el evento. Mejor trate de comprar con anticipación.

¿Usted encuentra absurdo el tránsito en su ciudad?
Solución: Nunca cierre el paso, respete las normas, estacione en los lugares habilitados, practique la técnica de paso "uno por uno".

¿Usted considera alarmante el índice de criminalidad en su país?
Solución: invierta en su país si es empresario; trabaje con calidad si es empleado y ambos paguen sus impuestos. ¡Produzca con calidad y pague sueldos de dignidad! Con ello, podrán darles una educación de calidad a sus hijos y evitar la formación de delincuentes. No hay criminal que no salga de una familia.

¿Usted encuentra terrible el problema de la drogadicción?
Solución: únicamente atienda bien a sus hijos y ni siquiera tendrá que vigilarlos.

SI USTED CONSIDERA QUE NINGUNA DE LAS COSAS ANTERIORES MEJORARÍA EL PAÍS, ENTONCES USTED ES PARTE DEL PROBLEMA Y NO DE LA SOLUCIÓN. ¡PÍENSELO! Y FORME PARTE DE LA SOLUCIÓN, NO DEL PROBLEMA QUE AQUEJA A LA NACIÓN. LA SOLUCIÓN INICIA CON  USTED Y CONMIGO. Y si no participa.... ¡NO SE QUEJE!

Estamos pasando por una etapa de falta de cultura ciudadana y de patriotismo. Necesitamos cambiar nuestro comportamiento para que podamos vivir en un país donde tengamos el orgullo de decir: YO SOY ARGENTINO. Estando quieto, usted no contribuye con nada; por lo tanto, no puede reclamar.

Practique los puntos con los cuales usted concordó e intente practicar también aquellos con los cuales no lo hizo. Y, sobre todo, divulgue este mensaje (por lo menos entre sus amigos) pues así estará contribuyendo para una Argentina mejor. Necesitamos mejorar nuestro país. Vamos todos a vivir con ética y eso tiene que comenzar con cada uno.
(Compartido desde la web por el Dr. Enrique Formosa).

2/8/11

Elogio de los viajes (Manuel Gálvez).


Hermosa descripción de Manuel Gálvez de los bienes que los viajes nos deparan... Que la disfruten.

"Los viajes realizan, sobre todo para las gentes de un país tan joven como el nuestro, una alta misión de cultura.

"Para el individuo, viajar es renovarse. Los viajes modifican nuestro concepto del mundo, crean en nosotros un nuevo ser, acrecen el capital de nuestros conocimientos, nos inculcan la tolerancia, nos hacen más comprensivos e inteligentes, educan nuestra sensibilidad. Personas que vivieron consagradas a sus útiles tareas, al viajar visitan museos y catedrales, se ponen en contacto, siquiera sea por un instante, con el alma de las ciudades místicas. Este contacto es inmensamente benéfico. Una persona inteligente, pero que jamás se haya  preocupado de otras cosas que de sus asuntos, sentirá en Ávila, en Asís o en Nuremberg, que su mundo se ensancha, que su concepto utilitarista se transforma. Podríamos decir que a esa persona le nacen alas.

"Para el individuo, viajar es, a veces, salvarse. Hay quien al iniciar su viaje abandona al hombre antiguo, comienza una mejor vida. Algunos encuentran su personalidad, deciden su vocación. Constantino Meunier, pintor mediocre, siente en su viaje por España, a la edad de cincuenta años, despertar aquella vocación que le llevó a ser uno de los más insignes escultores de la época. Otros adelantan en su camino de perfección; muchos hallan la fe que los rehabilitará ante su propia conciencia. Y todos se educan y civilizan.

"Quizá no haya nada tan útil como la facultad de soñar. El hombre que no sueña es un  ser rutinario; no innovará, o creará jamás. Soñar es vivir, preparar el advenimiento de la creación artística o científica; soñar es amar la vida y las cosas. Los hombres y los pueblos necesitan soñar. Y bien: los viajes propician la plenitud del ensueño. Cuando viajamos, dejamos en nuestras casas las menudas preocupaciones que enturbian la vida y nos entregamos a la delicia de vivir con el alma. En los viajes sentimos en nosotros un despertar de poesía. Sin contar la visión de los paisajes y las sugestiones del arte, encontramos una rara e íntima poesía en mil cosas, algunas triviales: como cuando llegamos de noche a una ciudad muerta y recorremos sus calles solitarias; cuando en el largo rodar de los  ferrocarriles nos despiertan de nuestro sueño voces extrañas y quejumbrosas que pronuncian nombres evocadores, célebres, seculares, nombres de los pueblos en cuyas estaciones nos detenemos; cuando pisamos los mismos lugares que ilustraron con sus vidas los grandes hombres de la historia; cuando sufrimos en los cuartos de los hoteles el horror de la soledad; cuando creemos sentir en las callejuelas arcaicas el alma de un héroe o de un santo.

"A la patria misma se la quiere y comprende mejor cuando se viaja. Entonces apreciamos todos el valor de nuestras costumbres, de nuestras afecciones, de nuestras instituciones, de nuestras ideas y sentimientos. La patria, vista desde lejos, se agranda y poetiza. Es a nuestros ojos como un ser humano, como una amada cuya ausencia nos aflige.

"Los viajes son, por último, el más útil instrumento de perfección para las sociedades modernas. Los periódicos, los libros, jamás nos darán la sensación exacta de las cosas. Es preciso ver con los propios ojos, oír con los propios oídos. Los viajes nos estimulan y nos infunden la noble ambición de alcanzar las perfecciones ajenas."

(Manuel Gálvez, "El solar de la raza", Buenos Aires: Dictio, 1980. Págs. 21-22) 
Nota: El título "Elogio de los viajes" es mío.

19/7/11

¡El blog cumplió dos años!


A Dios gracias y también gracias a amigos, conocidos y no tanto, que colaboraron, apoyaron, difundieron y alentaron, el pasado mes de mayo 2011 cumplió dos años nuestro blog. He puesto aquí la primera imagen que apareció como portada, que nos muestra a ese niño curioso (hay que aprender de él...).

Por ese motivo reuní los artículos y reflexiones publicados en ese lapso de tiempo en un solo documento pdf que pueden descargarse en un recuadro especial que puse a la derecha de la página.

Espero que les sea útil como buena lectura y los invito a continuar aunando intereses y esfuerzos en pos de una buena educación, esto es, la que de veras edifica a las personas y, por ende, a la comunidad.

27/6/11

Humor gráfico acertadísimo

(¡Colaboración simultánea!: Prof. Silvana Gayoso - Sr. Miguel Britte) 

5/6/11

Cuando las palabras no alcanzan y una omisión nefasta

Palabras, palabras, palabras. ¡Qué poderosa es la palabra! Ella puede mover los corazones hacia el bien hasta lo indecible, cuando es escuchada y, a la vez, asumida. La palabra valiosa transforma a la persona cuando ésta se adhiere a lo que aquélla transmite y se hace una con su carga de ideas, sentimientos y valores.
También las palabras pueden mover a los seres humanos por malos derroteros o hacia la más completa inacción o desidia, pero no quiero ocuparme aquí de esto.
Cuando la palabra es echada a los vientos y se diluye sin ser oída, resulta vana su emisión. Su contenido no se derrama en ningún espíritu. No fertiliza ni transforma.
El exceso de palabras nos lleva también a la rutina de escucharlas, sin que nos interese, por hastío o costumbre, qué nos están diciendo. Por eso también es bueno el silencio.

Ahora bien, en estos pensamientos (volcados, justamente, en palabras), quiero llamar la atención sobre un hecho del que solemos no percatarnos: muchas palabras pronunciadas nunca serán oídas por sus destinatarios porque a ellos no les interesa escucharlas o porque no tienen la capacidad de hacerlo. Esto tiene una grave consecuencia cuando las palabras dichas constituyen una norma, una ley, una advertencia o un consejo, con la finalidad de lograr un bien.

¿Un ejemplo, o dos?
1) ¿Cuánto se dice desde diversas fuentes acerca de respetar las normas de tránsito, la vida de los peatones y de los pasajeros? ¿Quién no ha escuchado decir que no se debe pasar con el semáforo en rojo, que los motociclistas deben usar casco, que no se debe hablar por teléfono al conducir? Sin embargo, basta recorrer un poco las calles para ver cómo, para una enorme cantidad de personas, todas estas indicaciones caen en saco roto, porque a dichos destinatarios no les interesa oírlas. Posiblemente se consideren el centro del universo; el individualismo en su máxima expresión.
2) Pregúntenle a cualquier buen directivo de un colegio sobre todas las cosas que se dicen, se escriben y se enuncian por distintos medios escolares: notas, cuadernos de avisos, reuniones de padres..., tendientes al logro de objetivos de interés educativo para los hijos. Por ejemplo, que hay que acompañar a los hijos en la etapa escolar, controlando que estudien, que hagan las tareas...; que los hijos deben cumplir con un uniforme establecido (en el caso de que lo haya), que es su obligación asistir a algunas reuniones y también retirar periódicamente su boletín de calificaciones... ¿Pero qué sucede? Sucede que unos pocos padres que escuchan esto lo cumplen dócilmente, mientras que el resto, generalmente un grupo considerable, no se interesa por oírlo y menos por acatarlo. Posiblemente tendrán asuntos personales más interesantes que atender, como la cuenta bancaria, el negocio, o qué ropa se va a poner cuando salgan el fin de semana.

En el título de este artículo he mencionado una omisión. ¿A qué me refiero? A la omisión gravísima de quienes  tienen la responsabilidad de castigar las infracciones a las normas. Los ciudadanos comunes no podemos intervenir contra los delitos o transgresiones a las leyes; ése es el deber y la función de otros: los agentes de tránsito, los jueces, la policía, las autoridades educativas jurisdiccionales, etc., como así también, indirectamente, de quienes legislan. ¿Hasta cuándo se dirá que la enorme cantidad de accidentes  disminuirá con más educación vial? ¡Si a los inescrupulosos no les interesa oír normas! ¿Hasta cuándo se va a hablar de crisis educativa por esto o por lo otro? ¡Si los principales responsables no quieren asumir sus deberes porque sólo oyen de derechos!

La inacción de los agentes responsables (que por eso son, más precisamente, irresponsables) tiene ya graves consecuencias y a futuro las tendrá peores aún. Se controla si uno está bien o mal estacionado, en cuyo caso se nos multa justamente, pero no se castiga a quien pasa el semáforo en rojo o a quien conduce hablando por teléfono, que cometen faltas harto más graves. Hasta que alguna vez alguien resulta gravemente herido o muerto. ¿Acaso la culpa no es también de quien omitió el control y, eventualmente, el castigo? Se tratan ciertos casos de violencia escolar con la absurda panacea de la "resolución pacífica de conflictos", no siendo posible expulsar a un alumno realmente peligroso para no "discriminarlo". Hasta que ese muchacho tristemente antisocial e inadaptado lastima gravemente a un inocente. Entonces, ¿de quién es la culpa, de él o de quien no arbitró los medios para evitar el mal?

El castigo tiene también un valor educativo, para aquel que no asume las propuestas de cambio positivo que se le hacen, o para quien tiene la incapacidad de cambio por diversas causas. Y los que se portan bien se sentirán protegidos.

A largo plazo esta omisión tiene aún una consecuencia más nefasta: que la sociedad habrá sido deseducada en el antivalor de la transgresión a las normas, se habrá constituido una "cultura de la transgresión". Será lo más común del mundo vivir en una sociedad donde lo habitual sea el caso omiso a leyes y normas, donde la convivencia se reducirá a una búsqueda de la ventaja para uno mismo o a "llevar agua para el propio molino". (No digo "ley de la selva" como habitualmente se dice. En la selva las normas se respetan.)

No creo que les interese leer esto a los transgresores. Quizá lo lea alguien que tenga la responsabilidad y la facultad para educar por la fuerza del castigo y de la multa, o para legislar en esa dirección. Es hora de que se ponga a trabajar, porque la comunidad se está destruyendo y se está convirtiendo en un conjunto de individuos que luchan entre sí por sobrevivir en un ambiente hostil, protegiéndose a sí mismos y a los suyos.

25/5/11

¿Género o sexo? ¡Sexo!

Pongo a consideración otro modesto aporte para ayudarnos a distinguir estas dos palabritas que tantos se empeñan en confundir, o que usan mal por ignorancia. Si hay violencia contra la mujer por parte de un varón, esto no es "violencia de género", sino "violencia de sexo"... Los invito a leer un informe de la Real Academia Española al respecto, tomado de la página del catedrático Carlos Ivorra Castillo de la Universidad de Valencia, quien tiene, entre sus varias ocupaciones, la de preocuparse y ocuparse del cuidado de su idioma. (Clic AQUÍ).

5/5/11

Videos del juez Calatayud Pérez

¡Hola! Hace un tiempo puse en este blog un vínculo a un video del juez de menores de Granada, don Emilio Calatayud Pérez, quien vertía en una conferencia importantes conceptos referidos a la educación de los menores, a la misión de los padres, etc., en esta nuestra sociedad tan vapuleada por el relativismo, el individualismo, la inmadurez de los padres y otros males.
He quitado dicho vínculo y coloco aquí como compensación varios otros a videos de YouTube donde este juez nos acerca sus pensamientos. Vale la pena tomarse unos minutos y verlos.
Video 1 - Educación I (igual al Video 6)
Video 2 - Educación II (igual al Video 7)
Video 3 - Decálogo para formar un delincuente
Video 4 - Nuevamente el Decálogo (mejor audio)
Video 5 - Presentación relacionada con el Decálogo (con música e imágenes)
Video 6 - Lección magistral I (igual al Video 1)
Video 7 - Lección magistral II (igual al Video 2)
Video 8 - Hablemos claro I
Video 9 - Hablemos claro II - Derechos de los menores
Video 10 - Hablemos claro III - Deberes de los menores
Video 11 - Hablemos claro IV - La ley acomplejada
Video 12 - Hablemos claro V - Fracaso escolar
Video 13 - Hablemos claro VI - La sociedad hipócrita
Video 14 - Hablemos claro VII - Nueva legislación
Video 15 - Hablemos claro VIII - Confianza en el futuro

20/4/11

Caminos: educar para elegir

La vida permanentemente nos presenta opciones entre las cuales debemos elegir. A veces poseemos cierto dominio de las posibilidades de elección. Otras veces, surge una bifurcación inesperada (como en los caminos desconocidos) y es menester ejercer el don de poder escoger.
La capacidad de seleccionar el camino es un regalo que recibimos en potencia. Elegir, ejercer el libre albedrío, no es algo que se tenga desarrollado al nacer. El temperamento con el que nacemos es sin duda crucial en el estilo de elegir de cada uno. Un temperamento más dominante o más reflexivo lleva ventaja por sobre uno dubitativo o irresoluto. Pero de todos modos, al temperamento hay que transformarlo en carácter, con la educación y el cultivo de las virtudes.


Entre las cosas a ser educadas está la capacidad de optar. Esta capacidad no es la de decidir de cualquier manera, sino la de optar correctamente: lo que llamamos libertad, auténtica libertad. Hace falta imperiosamente insistir ante la sociedad toda que elegir mal no es libertad, que "hacer lo que me dé la gana" no es sinónimo de ser libre. Se asocia la palabra "libertinaje" a una crítica hecha a los libertinos por alguien moralista hipócrita, anacrónico, puritano o fanático religioso. Y por ello quien la usa corre riesgo de ser etiquetado con alguno de los adjetivos que he usado precedentemente.

Es a través de un largo camino de decisiones correctas que vamos siendo cada vez más plenamente humanos.
En muchas decisiones se ponen en juego la responsabilidad y el compromiso, en cuanto que una vez tomado partido, hay que responsabilizarse de las consecuencias. Es también necesario en ocasiones perseverar en el camino tomado renovando siempre la elección inicial realizada.

En la vida hay decisiones de la más variada trascendencia, desde las triviales y cotidianas, hasta las que dividen nuestra vida en un antes y un después. Es fundamental que los educadores nos esforcemos por darles a nuestros alumnos oportunidades para elegir, ejercicios de decisión y posibilidades de autodeterminación, adecuadas a su edad y capacidad. Obviamente, esto no es un "hagan lo que quieran". También es clave que les demos elementos sobre los cuales asentar sus decisiones: una moral clara, sin ambigüedades; una información iluminada por valores, no descarnada; referencias claras y un panorama de la realidad sin engaños, pero con invitación a la esperanza y al desafío del cambio.

10/1/11

Dentro de 50 años...

Por Mex Urtizberea (Ignacio Urtizberea, músico, actor, conductor, humorista y escritor argentino)

Dentro de cincuenta años poco va a importar cuánta gente fue a la plaza, dará lo mismo quién ganó la batalla del "rating" este año, serán del olvido los bailes eróticos de Nazarena Vélez, los jugadores que no entraron en la lista para el mundial de Alemania, los legisladores que armaron su monobloque, y también El Código Da Vinci.

Lo que, definitivamente, sí estará presente es aquello que se haya hecho hoy por la educación.

Dentro de cincuenta años probablemente Kirchner sea el nombre de una avenida en Santa Cruz, Macri sea un apellido que se lea en una placa del club Boca Juniors o del Congreso, a Carrió se la podrá ver sólo en fotos, a Bin Laden en una estampilla de correo privado de Medio Oriente y a Bush en una estatua en una plaza perdida de Texas.

Lo que sí podrá verse, en vivo y en directo, y será imposible no ver, es lo que hoy se haya hecho por la educación. 

Dentro de cincuenta años usted y yo seremos un recuerdo, o un olvido, pero no lo serán nuestros hijos ni nuestros nietos: para ellos será este país (el suyo), mal educado o bien educado, según lo que hoy se haga por la educación. Dentro de cincuenta años no quedará ni rastro del debate sobre si está bien o mal que un niño use celular, si Maradona se droga o  no se droga, si aquella vedette es mejor que aquella otra.

Lo que sí podrá encontrarse en cada rincón del país son los rastros del debate que se necesita abrir hoy sobre la educación.

Dentro de cincuenta años no será más que un número lo que se invierte ahora en seguridad, no le servirá a nadie lo que se haya gastado en campañas políticas, no será ni recuerdo qué comportamiento tuvo la Bolsa este año o a cuánto cotizaba el dólar.

Lo que sí se notará visiblemente es lo que hoy se invierta para educación. 

Dentro de cincuenta años usted y yo seremos el pasado, como lo serán Kirchner y Macri, Nazarena Vélez, Carrió y el autor de El Código Da Vinci, y María Eugenia Ritó y los jugadores del Mundial, pero no lo serán nuestros hijos ni nuestros nietos: a ellos les tocará un presente de país educado, según lo que se haga hoy por la educación.

Y quien haga hoy algo por ella, quien muestre verdadero interés y se ponga a trabajar ahora apasionadamente para mejorarla, extenderla, financiarla, multiplicarla, quien se desvele para que llegue a todas partes, para que nadie quede afuera por razones económicas o geográficas, para que tenga calidad y que la calidad sea gratis, quien entienda que un país mal educado es un país condenado a muerte, y modifique este destino, entonces su nombre no será del olvido: dentro de cincuenta años estará presente en todos los rincones del país, será recordado con admiración y respeto. Y no será sólo estatua, o calle, o foto, o estampilla.

Dedicado a todos los que se dedican a la silenciosa tarea de Educar...
(Colaboración de la Prof. Silvia E. Almirón)

7/1/11

Cortinas de humo en educación


¡Más de lo mismo! Quién sabe cuándo se terminará esta situación actual y se trabajará para el logro de una verdadera calidad educativa... Les dejo aquí un artículo del español Oscar Sáenz Barrio de la Universidad de Granada que, en la misma tónica del Panfleto Antipedagógico, sale agitando banderas de auxilio y de "hagan algo pronto" en relación con el sistema educativo de su país. Y el de nuestra Argentina... anda por desventuras similares...
El artículo se llama "LODE, LOGSE Y LOPEGCED: 3BLEPUPQNE", haciendo alusión a las tres "fantásticas" leyes españolas de educación. Dejando de lado algunos asuntos puntuales, el texto nos deja algunas reflexiones interesantes que vale la pena leer. Descarga: CLIC AQUÍ. Nota: el documento pdf tiene por nombre REV31ART1.