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25/11/13

Amor, sexualidad, libertad


Hola a todos. Pongo a su consideración un texto sustancioso, referido a aspectos predominantes en nuestra cultura actual, como la banalización de la sexualidad, la crisis del sentido estético, el narcisismo imperante, el empobrecimiento psíquico resultante de estos factores, etc. También, positivamente, se propone asumir valores humanos como la sexualidad vivida con amor, la capacidad de renuncia, la apreciación y goce de la verdad y la belleza, la libertad...

Se tratan estos temas desde la óptica de la psicología, con mucha seriedad académica y con un resultado final realmente esclarecedor para quienes debemos vivir en una sociedad altamente erotizada y consumista.

Transcribo unos fragmentos:
  • "Hay una cultura imperante que banaliza en gran parte la sexualidad humana, uniéndola únicamente al cuerpo y al placer egoísta, interpretándola y tratando de vivirla de un modo reductivo y pobre, como un producto más de consumo, como algo que no tiene leyes ni finalidades, ni otra razón de ser que no sea el ejercicio gratificante y lo que a éste va unido."
  • "... un estilo de vida encaminado a la búsqueda del placer (en general) conduce lentamente a la inercia de la muerte psíquica, o a la indiferencia general. La progresiva dependencia de la necesidad crea cada vez más dependencia (y como consecuencia una pretensión en el aumento de la dosis), por la cual, por una parte, el individuo se hace progresivamente más dependiente de una gratificación que quiere obtener inmediatamente; por otra, se hace cada vez menos capaz de gozar del mismo placer gratificante (la dosis debe aumentar). La contradicción llega a la larga a la fijación en este único placer con la exclusión de otros deseos, como a una parálisis o a una lenta eutanasia de la capacidad de desear."
  • "Muere, de tal modo, el deseo de vivir, de resistir, de exigirse más, de interpretar creativamente la vida, de gozar cuanto ésta nos da; muere aquella beneficiosa inquietud que hace desear las cosas grandes, y al mismo tiempo viene a menos el deseo de libertad y la misma libertad, porque se está cada vez más condicionado por ese mecanismo engañoso y traidor."
  • " «Vivimos en una sociedad que tiene casi como programa el satisfacer todos los deseos (aunque sería más exacto decir «todos los placeres», como ahora veremos), en una especie de carrera frenética hacia la saturación. Así es como se crean lentamente almas (y cuerpos) «llenos» y al mismo tiempo «muertos»."
  • "...la valentía de imponerse renuncias y la riqueza de aspiraciones están en una relación de reciprocidad causal e indican al mismo tiempo el grado de libertad de un individuo. Dice Rahner: «no se da libertad auténticamente humana sin decisiones. Pero estas suponen la renuncia a algunas posibilidades en favor de aquello que se ha elegido. Solamente mediante la elección la libertad se convierte en posibilidad efectiva de la vida y permite una relación positiva para con las posibilidades sacrificadas, al contrario de lo que le sucede al que quiere tener todo y por esto no se decide jamás y no consigue realmente nada."
  • "Allí donde no se desarrolla la valentía de imponerse una renuncia con vistas a una elección, no se desarrollará tampoco ninguna capacidad de desear auténticamente humana, y allí —en consecuencia— tampoco habrá libertad. O todo, deseos y capacidad de desear libertad, será a lo sumo débil y deforme, cualitativamente pobre y banal."
  • "Es el peligro, sutil y caprichoso, que corren hoy muchos jóvenes (y no sólo ellos): el peligro de perder la libertad, en particular la de gustar determinadas realidades y de abrirse a posteriores y grandes perspectivas de vida. El peligro de no ser libres de gustar, sobre todo, la pasión por un valor, de abandonarse a él y de encontrarse en él, dejándose vencer por su ideal."
(Autor: Amedeo Cencini - Extracto del libro "Por amor, con amor, en el amor", Sociedad de Educación Atenas, Madrid, 1996). (Descarga AQUÍ)